Ciudades inteligentes: un mercado de 1,29 billones de euros

Por primera vez en la historia hay más gente viviendo en zonas urbanas que rurales. De este modo, alrededor del 55% de la población mundial vive en ciudades, lo que supone una actividad económica que se traduce en 53,56 billones de euros. Y se espera que estas cifras crezcan todavía más con el paso del tiempo.

 

De hecho, para 2050 se estima que el 70% de la población vivirá en ciudades y que el mercado de las Smart Cities supondrá 1,29 billones de euros para 2020, superando los 250 valores cotizados en las industrias de infraestructuras, construcción, energía, seguridad o movilidad, entre otros. Así se deriva de un estudio elaborado por el banco de inversión Bank of America Merrill Lynch, el cual analiza el auge de las ciudades inteligentes y su impacto en la economía de los países.

 

¿Pero cómo se puede definir este concepto? Según, Sarbjit Nahal, responsable de inversiones temáticas de Bank of America Merrill Lynch, "una ciudad inteligente es una ciudad innovadora que usa las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y otros medios para mejorar la calidad de vida, la eficiencia del funcionamiento y los servicios urbanos, así como la competitividad, mientras se vela porque se responda a las necesidades de las generaciones presentes y futuras con respecto a los aspectos económicos, sociales, ambientales y culturales".

Ver
Ver
Enero 2018

Smart Cities: de los silos de información a la visión holística

La corporación de soluciones tecnológicas a la gestión de las ciudades está generando ingentes cantidades de datos de forma perman...

Leer +

El ‘smart campus’, el paso previo y lógico a la ciudad inteligente

Varias universidades trabajan para crear centros inteligentes

Gestionan residuos, aguas, electricidad y movilidad, como una urbe

Las ciudades son los lugares en los que se produce un mayor consumo de recursos y donde se demandan más servicios. Por eso, el gran reto de las urbes, que se ha popularizado bajo el concepto de smart city, es hacer frente a esta creciente situación y, de una forma u otra, minimizar el consumo desbordado, acabar con el malgasto económico y acercarse poco a poco hacia la sostenibilidad y eficiencia energética. Todas las ciudades quieren ser inteligentes. Sin embargo, las dificultades que encarna esta transformación, las grandes cifras de población a manejar o la cantidad de dinero necesario para encarar el cambio hacen realmente complicado dar el paso.

En medio de este periplo, las universidades han comenzado a actuar y servir en parte como conejillo de indias, pasando poco a poco a convertirse en inteligentes. Muchos de los campus españoles ya cuentan con departamentos, e incluso vicerrectorados enteros, dedicados a esta misión. Como recuerda el director del proyecto Smart University de la Universidad de Alicante, José Vicente Berná, “un campus se abarrota de gente durante ciertas horas, debe prestar servicios a sus usuarios tales como la matriculación o la realización de la actividad docente, debe gestionar los transportes, los residuos, las aguas, la electricidad, el mantenimiento de las instalaciones, los jardines y parques e, incluso, la movilidad de personas y el aparcamiento de coches. Tenemos los mismos retos que una ciudad, pero a menor escala”.

Entonces, ¿por qué no comenzar a trabajar para convertir las universidades en inteligentes, entendiendo por este término todo lo que engloba al concepto smart? Junto a la de Alicante, otra de las entidades que ha comenzado con este proceso es la Universidad de Zaragoza. Paloma Ibarra, la directora del secretariado de modernización, departamento adscrito al rectorado de sostenibilidad e infraestructura de la universidad, cuenta los pasos que están dando: “Hemos impulsado un sistema de información geográfica que funciona gracias a una base de datos con información geográfica y espacial que facilita los análisis y la gestión de absolutamente todo lo que sucede en el campus”. En la base de datos se introducen los planos detallados de las facultades, aulas, salas, pasillos y aparcamientos. También se analiza el consumo eléctrico, el volumen de personas que transita por cada lugar, el agua que se gasta, las aglomeraciones de vehículos... “Todo”, reitera.

De esta forma, por ejemplo, es posible dirigir a una persona con diversidad funcional por el camino más cómodo en función de su destino, se puede saber qué aulas están vacías según el aforo y servicios que el profesor necesite, o si un grifo está averiado porque pierde agua cuando no hay nadie en el baño. “Tradicionalmente, cada facultad manejaba su información. Esto es una forma de hacerla común a todos y así no desaprovechar el potencial”, insiste Ibarra.

Sin embargo, para que estos avances puedan llegar a buen puerto no es suficiente con que la universidad sea una miniciudad con las mismas necesidades y desafíos. También hace falta un cambio de mentalidad en la población. “Es nuestra gran ventaja. El personal, entre profesores, alumnos y otros empleados, está generalmente predispuesto a abrazar estos cambios”, apunta el rector de la Universidad de Jaén y presidente de la división TIC de la CRUE, Juan Gómez Ortega. “Nuestros ciudadanos son tecnológicamente muy avanzados, ya que hacen un uso intensivo de las tecnologías en su actividad universitaria”, añade José Vicente Berná. La única pega es que algunos de los avances no son aplicables al resto de la sociedad, “ya que se suelen trabajar habilidades ligadas a la formación, a la transferencia de datos o a la gobernanza de los campus”, reconoce Gómez Ortega. Otros puntos, no obstante, sí son extensibles a otro tipo de poblaciones y núcleos urbanos. Sobre todo aquellos que tienen que ver con la sostenibilidad y el consumo de recursos, así como la gestión de la movilidad de personas y de coches.

Los 'ciudadanos' de la universidad son tecnológicamente avanzados, y eso ayuda en esta transformación

En este sentido, Berná, de la Universidad de Alicante, da algunas pistas sobre las que ya están trabajando en su institución. “Monitorizamos la afluencia y uso de los aparcamientos. Primero facilitamos información en tiempo real sobre los accesos de la universidad y su posible embotellamiento. Luego medimos la ocupación de las zonas de parking y orientamos a los usuarios hacia donde es más fácil estacionar”, ilustra. A esto se le añaden otras medidas, como monitorizar los patrones de ocupación de las instalaciones para apagar edificios cuando ya no están en uso, o saber cuándo una cafetería está llena y poder mandar a los alumnos a otra donde haya más espacio.

Biblioteca de la Universidad de Zaragoza.

Pero si el ahorro y la sostenibilidad son dos pilares fundamentales del reajuste smart, otro de la misma talla es la salud y bienestar de las personas. Este es uno de los aspectos que también trabajan en la Universidad de Málaga, que ha creado un vicerrectorado de smart campus para convertir a este centro andaluz en un referente en España. La vicerrectora, Raquel Barco, detalla cómo trabajan en esta línea. “Analizamos las condiciones interiores de los edificios, en base a las temperaturas, la humedad, la presencia de gases o de polen y otros alérgenos, así como el confort térmico en cada momento”.

En el caso de esta universidad, a la movilidad y el ahorro energético se le suma el trabajo en torno a la naturaleza y los huertos urbanos, “para convertir el campus en un gran parque”, cuenta Barcos. Sea como sea, insiste la vicerrectora, es importante que esta transformación sea paulatina, ya que el coste, tanto económico como teórico, es enorme. “En nuestro caso, vamos poco a poco, realizando pequeños cambios que desembocan en otros, porque si no la inversión es enorme”.

El cambio debe ser pausado y reflexionado, porque la inversión necesaria es enorme

Para la construcción de edificios, la Universidad de Málaga cuenta con un presupuesto de 130 millones de euros. “Es difícil saber qué parte se destinará a sensores, datos y todo lo que engloba a lo smart, pero a grandes rasgos, son cifras considerables”. Otro punto trascendental, recomiendan todos los expertos, es que esta transformación vaya de la mano de la Administración de la ciudad en la que opera la universidad, así como de su comunidad autónoma. “En los asuntos de movilidad es imposible hacer un cambio real sin contar con el consistorio y con la empresa municipal de transportes de la localidad”, recuerda Raquel Barco.

Hacia una mejor enseñanza

¿Mejoran todos estos cambios la formación, el fin último de la universidad? “Por supuesto, cuanto más efectivos son los servicios, más beneficiados se ven los usuarios. Si monitorizamos la universidad, todos los recursos destinados a la burocracia pueden emplearse en traer más profesores, mejores conferenciantes o tener más infraestructuras y laboratorios”, ilustra José Vicente Berná.

Por su parte, la vicerrectora de la Universidad de Málaga recuerda un detalle importante: “Es recomendable fomentar estos cambios desde dentro, para que se involucren todos los miembros del campus, además de las empresas e instituciones”. Tras el verano, esta universidad andaluza lanzará el primer proyecto enmarcado en esta idea: “Tenemos un presupuesto de 150.000 euros para que diferentes equipos, formados por estudiantes, profesores y empresas, presenten proyectos para implantar en el campus”, cuenta Barco.

Ver

Un nuevo modelo de ciudad inteligente

Es fascinante la sofisticación a la que están llegando las ciudades inteligentes o Smart Cities con el modelo de ciudad ‘Sense&Respond’ que ‘siente’ mediante los sensores que aporta IoT, y que ‘responde’ sin necesidad siquiera de intervención humana. Estamos creando el estado del arte desde el plano tecnológico, pero nos estamos olvidando de para quién estamos haciendo todo esto.

Internet de las Cosas (IoT) se extiende por todas partes y lo está revolucionando todo. Las ciudades son un lugar perfecto para llenarlo de sensores de todo tipo: de presencia de peatones, calidad del aire, tráfico, sensores de prácticamente cualquier cosa. Todos ellos reportan una cantidad ingente de datos que, sin tratarlos mediante técnicas de ‘business intelligence’, ‘big data’, algoritmos, etc., no son más que ruido. Todos esos datos deben ser convertidos en información, para luego tomar decisiones.

Lo impresionante es que hemos llegado a un nuevo modelo en que las plataformas Smart City que gobiernan la ciudad toman decisiones por sí solas. Es el nuevo modelo conocido como ‘Sense&Respond’, una ciudad que siente el contexto que le rodea por medio de todos esos sensores y que responde de forma automática en función de ese contexto. ¡Y todo en tiempo real!

No hay inteligencia sin trabajar sobre el entorno

Ciertamente, las ciudades están llenas de sistemas que no son nada inteligentes. Conducir por la noche en muchas ciudades es un claro ejemplo. ¿Por qué semáforos en rojo si no hay ningún otro coche cercano, ni peatones, ni ciclistas? Los sistemas de regadío son otro claro ejemplo: se activan incluso estando lloviendo.

Por suerte hay otros entornos más inteligentes como las farolas, puesto que muchas se encienden únicamente cuando la luminosidad baja hasta un nivel determinado. En general, prácticamente todos los sistemas desplegados en la ciudad funcionan sin tener en cuenta la realidad del entorno que les rodea en ese momento.

Por otro lado, ya son muchas las ciudades que cuentan con plataformas de software que gobiernan los sistemas de la ciudad en conjunto, y que aprovechan los datos de contexto que aporta IoT para dotar de inteligencia a la ciudad, y actuar en consecuencia.

Ya estamos viendo controles semafóricos que se adaptan en función del tráfico; farolas encendidas pero que intensifican la luminosidad cuando detectan peatones; sistemas de regadío que no se activan si la previsión meteorológica indica lluvia; paneles de tráfico que orientan a los conductores en función de los flujos de tráfico y congestión y una lista infinita de casos de uso que mejoran la ciudad, aunque puede que no aborden la problemática real de los ciudadanos.

Sin duda estamos creando el estado del arte, pero sobre todo desde el plano tecnológico. Prácticamente cada semana hay eventos relacionados con las Smart Cities, impulsados sobre todo por gigantes tecnológicos y ciudades que quieren parecer más atractivas, pero en todos estos eventos se difumina lo más importante, el ciudadano.

Hace unas semanas, de camino precisamente a una de las ferias más importantes de este entorno, el taxista me preguntaba de qué era la feria, que había muchísima gente. Le dije, de Smart Cities, ciudades inteligentes, y me dijo, ¿qué es eso?

Por un lado, me di cuenta que aunque la ciudad en la que se celebraba el evento es considerada una de las más ‘smart’ del mundo, no lo percibían así sus ciudadanos. Últimamente hago la misma pregunta a toda persona ajena a la industria: “¿Qué es para ti una Smart City?”, y debo añadir que hace poco me llamó la atención un espacio tan genial y poco tecnológico como un parque infantil de exterior que, cuando llueve, despliega un toldo para que los niños puedan seguir jugando. Sin duda, la gran preocupación de todos los ciudadanos-padres y madres con niños pequeños es qué hacer si llueve y quieren sacar al niño a jugar. Tal vez deberíamos pensar no sólo en un ‘Sense& Response’, sino en un ‘Sense-Feel&Response’.

Ver

SPIDER - PLATAFORMA URBANA PARA LA GESTION EFICIENTE DE LOS SERVICIOS EN UNA CIUDAD INTELIGENTE

La tendencia a la concentración de la población en los núcleos urbanos ha provocado que en la actualidad entre el 80% y el 90% de los habitantes del mundo se agrupe en las ciudades. Un escenario en el que los compromisos de sostenibilidad han adquirido un valor creciente. La calidad del agua que bebemos, del aire que respiramos, el tratamiento de los residuos o las alternativas en la movilidad urbana se han convertido en factores clave para el desarrollo sostenible, y en parámetros que nos permiten valorar la calidad de vida de las personas que habitan en nuestros entornos urbanos.

Hoy, además, la tecnología nos ha situado ante nuevas posibilidades para afrontar estos retos. La progresiva implantación de sensores y sistemas inteligentes ha hecho posible recoger datos de los que ocurre en la ciudad de forma constante. Un primer paso en el proceso smartización.

Sin embargo, hasta ahora la captación de la información se ha gestionado individualmente, desde la unidad administrativa en la que recae una competencia concreta de la ciudad. Un modelo de funcionamiento en vertical que ha generado un nutrido y heterogéneo ecosistema compuesto por diferentes sistemas de información y aplicativos que adolecen de deficiencias que hay que superar:

  • Imposibilidad de medir la evolución de las políticas o planes de acción.
  • Falta de automatización de todos los procesos clave.
  • Dificultades para la integración de sistemas y para compartir información.
  • Falta de coordinación entre los diferentes agentes responsables de la gestión de los servicios urbanos.
  • Necesidad de gestionar y medir la calidad en los sistemas actuales de manera integrada.

De los datos al conocimiento

La creciente heterogeneidad de datos, derivada del desarrollo del IoT y las actuaciones de smartización en las ciudades, ha desembocado en la necesidad de contar con soluciones tecnológicas que integren, procesen y muestren en un formato adecuado la información que ayude en la toma de decisiones a los gestores municipales. Plataformas integrales que centralizan, procesan y explotan datos urbanos en tiempo real transformándolos en información con herramientas de business intelligence. Plataformas que proporcionan una visión global de la ciudad, interrelacionando procesos urbanos para coordinar recursos y facilitar la resolución de problemas de manera proactiva, anticipándose a su aparición. Plataformas que muestran la evolución de los indicadores asociados a objetivos clave de la ciudad, extraídos del Plan de Actuación Urbano o definidos por el propio ayuntamiento. Indicadores que establecen cuál es el porcentaje de cumplimiento respecto a lo planificado y que para cada objetivo disponen del detalle de actuaciones planificadas (ejemplo, para el transporte público aumentar el uso del autobús, disminuir el uso del vehículo privado, etc.).

Para dar respuesta a estas necesidades, Ikusi ha desarrollado un innovador sistema de gestión integral, la Plataforma Spider, que se adapta las necesidades de los gestores y agentes responsables de la ciudad, que permite la integración de información procedente de diferentes fuentes y agentes para realizar procesos de monitorización, análisis y predicción de tal forma que genere las herramientas necesarias para conocer el estado y la evolución de la ciudad en su conjunto y que al mismo tiempo permita realizar un seguimiento pormenorizado de los diferente procesos que dan soporte a las políticas y medidas encaminadas a la consecución de una ciudad más sostenible e inteligente.

Una plataforma con resultados contrastados

La plataforma Spider está siendo implantada con éxito en diversas ciudades de España y México (Donostia-San Sebastián, Rivas Vacíamadrid, Puebla y Mérida), ya sea como producto plenamente funcional o en modo piloto. Los proyectos desarrollados en estas ciudades han permitido cuantificar los beneficios asociados a la adopción de una plataforma que facilite la gestión de los diversos procesos urbanos. Entre estos beneficios destacan:

  • Obtención de datos de movilidad urbana en las principales arterias de la ciudad. Los datos obtenidos han permitido evaluar la intensidad del tráfico en su conjunto y compartir la información generada de forma rápida y sencilla entre los diferentes departamentos municipales y la policía, facilitando su sincronización y la toma de decisiones.
  • Integración de los sistemas energéticos y de sostenibilidad, realizando el seguimiento del equilibrio energético de diversos edificios municipales, y colaborando de manera activa en programas de emprendimiento de base tecnológica. Los ahorros energéticos han alcanzado el 15% en algunas de las áreas gestionadas mediante la plataforma.
  • Optimización de los servicios de transporte público, que permite racionalizar y gestionar de forma eficiente los datos actualmente disponibles en el sistema añadiendo la capacidad de visualizar y extraer información significativa para la gestión, explotando grandes volúmenes de datos de muchas fuentes heterogéneas que se están generando en las operaciones diarias de la ciudad/territorio.

Gracias a Spider es posible, por tanto, lograr que la gestión efectiva de los servicios urbanos redunde en un uso más óptimo de los recursos disponibles (ahorro de costes), un incremento de la seguridad para los ciudadanos y sus bienes, una mejora de los tiempos de respuesta y actuación, un desarrollo urbano más sostenible, un desplazamiento más rápido y seguro de los peatones y vehículos, y una inclusión participativa de los ciudadanos en la propia gestión de la ciudad.

En resumen, Spider ha contribuido de forma decisiva a la evolución de estas ciudades hacia un Modelo de Ciudades Inteligente, que tiene como principales objetivos ser más sostenibles (social, económica y medioambientalmente), más eficientes y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, mediante el uso de la tecnología.

Ver
Ver
Abril 2017

SPIDER - Plataforma Urbana para la gestión eficiente de una ciudad inteligente

La tecnología nos ofrece novedosas soluciones para afrontar el reto que supone mantener los compromisos de sostenibilidad de las c...

Leer +

7 smart cities keys that will help future megacities

Today we are going to review how 7 Smart City mainstays can benefit future “megacities” in the challenges they will find during the following years.

Future cities will house the 70% of the world population in 2050. For that year, these cities will increase their population in 2,500 million people, changing absolutly the way we actually live. These new megacities, with more power than many countries, will rise in a world that will reach 10,000 million people population. How can the human kind control this situation? The answer is not simple, but  the transformation of the actual urban areas into Smart Cities seems to be the solution to this challenge.

Ver

Urban Solutions by Ikusi: hacia un nuevo modelo de ciudad inteligente

Nuestras ciudades están incorporando progresivamente sistemas que las están haciendo más inteligentes. Controles semafóricos que se adaptan en función del tráfico; farolas encendidas que intensifican la luminosidad cuando detectan peatones; sistemas de regadío que no se activan si la previsión meteorológica indica lluvia; paneles de tráfico que orientan a los conductores en función de los flujos de tráfico y congestión y una lista infinita de casos de uso que mejoran la ciudad.  

Las soluciones tecnológicas han hecho posibles estos avances. Pero los gestores de las ciudades demandan un paso más para que esos sistemas funcionen como si se tratara de un ecosistema que se autorregula.

En las próximas semanas en Ikusi presentaremos Spider, nuestra nueva plataforma de gestión urbana. Vamos a poner a disposición de los gestores de las ciudades y las regiones una herramienta para gobernar todos los subsistemas, que les va a proporcionar una visión global, interrelacionando los procesos para coordinar recursos y resolver problemas de manera proactiva anticipándose a su aparición.

Spider es la capa superior de nuestra oferta de Urban Solutions. Pero tenemos mucho más que aportar al mercado. En realidad Spider es la consecuencia de nuestra sólida oferta de soluciones inteligentes de seguridad, movilidad y medioambiente fruto de los más de 30 años de experiencia de Ikusi en estas áreas clave de la ciudad.

La plataforma Spider junto al resto de soluciones nos sitúa en un buen punto de partida para convertirnos en un partner tecnológico de referencia en el desarrollo de ciudades inteligentes. Esa es nuestra vocación y pronto la vamos a poder contrastar con el mercado, ya que hemos diseñado una completa campaña de lanzamiento de la plataforma de gestión urbana, que tendrá uno de sus principales hitos en la feria Smart City World Expo de Barcelona en el mes de noviembre.

Ver

De contingencias y desarrollo urbano

Contingencia  I  Nombre femenino

1. Posibilidad de que una cosa suceda o no suceda. “La contingencia de un futuro despido”.

2. Suceso que puede suceder o no, especialmente un problema que se plantea de forma imprevista. “Las contingencias del día a día; está preparado para la suma de experiencias necesarias para enfrentarse con las contingencias que se le avecinan”.

Sinónimos: eventualidad.

Hace unos días aterricé de madrugada en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM). Cuando salí en taxi de la Terminal 2, al amanecer, me encontré con la habitual procesión de vehículos que recorren el Viaducto Miguel Alemán para llegar a su trabajo en el Poniente. En la mayoría de los casos, con una persona abordo por coche.

Inevitablemente, el chofer me habló de la contingencia ambiental que estábamos viviendo (y que hasta el cierre de esta edición seguimos padeciendo), debido a la confluencia de emisiones producidas por el transporte con una situación atmosférica particular. El taxista estaba preocupado porque las autoridades modificaron de nuevo el programa Hoy No Circula y, de seguir así, debería invertir en un auto nuevo.

Con la conversación, y en medio del océano de vehículos, me pareció clara la idea de que por más que se limite el acceso de vehículos a la circulación, será muy difícil resolver la necesidad diaria de desplazamiento de millones de personas con el transporte público actual… Por tanto, la situación debe atacarse desde una visión más radical. Explico por qué.

El área metropolitana de la Ciudad de México es una de las cuatro mayores concentraciones urbanas del mundo, en la que habitan más de 20 millones de habitantes. El crecimiento de la ciudad se desarrolló de forma acelerada en los años 60, provocando la aparición de numerosos suburbios; algunos, precarios e informales. Por la magnitud y rapidez del proceso, las autoridades fueron incapaces de establecer una planificación adecuada, y muchas de estas colonias hoy siguen sin servicios básicos, como agua y saneamiento, energía o transporte… Los tres pilares fundamentales de cualquier urbe.

Desde entonces, la cdmx ha seguido un patrón de suburbanización, en el que las funciones básicas de la metrópoli —empleo, servicios sanitarios, ocio y recreación— se concentran en unas cuantas zonas centrales, mientras que la población sale a vivir al extrarradio; ahí, el suelo es más barato, aunque el vehículo se hace indispensable dado el déficit de transporte público.

De esta forma, se emula a ciertas ciudades de Estados Unidos, donde mayor energía por persona se consume en el mundo, y también donde mayores emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) se producen. Aunque otros factores justifican dichos patrones, tales como el poder adquisitivo o los hábitos de consumo de sus habitantes, existe una clara relación entre emisiones contaminantes y densidad urbana: a menor densidad, mayores emisiones per cápita.

Una persona que vive en el centro de una gran ciudad contamina mucho menos que una que vive en los suburbios. Si debe ir a trabajar, probablemente sea más rápido y mucho más barato transportarse en bicicleta, metro o metrobús que en su coche particular. En cambio, estas son opciones poco viables para alguien que vive en la periferia.

Sin embargo, debido a los costos precios del suelo en los centros de las ciudades, donde el ciudadano debe competir con las tarifas que pagan los comercios u oficinas, vivir en el centro está fuera del alcance de un gran porcentaje de ciudadanos. Por eso, las políticas urbanas deben estar encaminadas hacia tres estrategias fundamentales:

  1. La densificación de los espacios urbanos donde se concentra el empleo y los servicios, a través de una mejora en las infraestructuras y sistemas de captación de plusvalías del valor del suelo, para permitir edificaciones más eficientes en la ocupación del suelo; es decir, para edificar en altura.
  1. La promoción de nuevos centros urbanos en las áreas de expansión de la ciudad, que permitan a sus residentes el acceso a empleos y servicios de calidad, facilitando el uso del transporte público y haciendo menos necesario el uso del vehículo.
  1. La contención del crecimiento de la ciudad y del consumo de nuevo suelo. Es necesario proteger las áreas en los perímetros de las ciudades para evitar que las urbes sigan creciendo como manchas de aceite por el territorio. La creación de zonas de reserva natural o agrológica son acciones muy comunes en las ciudades donde se promueven estas políticas.

Por supuesto, programas como el Hoy no Circula, las tecnologías como el vehículo eléctrico, el uso de energías limpias, o aquellas que permiten el teletrabajo, y la conciencia ciudadana puesta en práctica a través de un consumo más responsable ayudan a mitigar el problema. Pero la raíz del mismo no está tanto en las emisiones que pueda producir cada vehículo en particular, sino en el número de desplazamientos diarios que son necesarios para que las personas puedan desarrollar sus actividades y satisfacer sus necesidades cotidianas.

Hacer más denso el centro de la ciudad es una tarea de largo plazo, frente a la inmediata amenaza de la contaminación atmosférica. Sin embargo, para evitar que dentro de 10 o 15 años la “posibilidad de que suceda o no” otra situación de crisis ambiental, sería necesario comenzar a replantear ahora nuestra ciudad, a fin de generar un modelo urbano policéntrico y denso: crear nuevos centros de empleo y servicios para desincentivar el movimiento masivo de personas, a la vez que se promueve el transporte colectivo y se introducen las tecnologías necesarias para que cada vez contaminemos menos.

Ver

Un nuevo modelo de ciudad inteligente

Es fascinante la sofisticación la que están llegando las ciudades inteligentes o Smart Cities con el modelo de ciudad 'Sense&Respond' que 'siente' mediante los sensores que aporta IoT, y que 'responde' sin necesidad siquiera de intervención humana. Estamos creando el estado del arte desde el plano tecnológico, pero nos estamos olvidando de para quién estamos haciendo todo esto.

Internet de las Cosas (IoT) se extiende por todas partes y lo está revobcionando todo. Las ciudades son un lugar perfecto para llenarlo de sensores de todo tipo: de presencia de peatones, calidad del aire, tráfico, sensores de prácticamnte cualquier cosa. Todos ellos reportan  una cantidad ingente de datos que, sin tratarlos  mediante tácticas de 'bussiness intelligence', 'big data', algoritmos, etc. no son más que ruido. Todos esos datos deben ser convertidos en información para luego tomar decisiones.

Ver
Ver
Diciembre 2013

Mexico City Is Focusing On Tech Sector Development

Mexico City is moving forward with clean development. Vicente Gutierrez, the Mexico City office chief at Mexico’s Ministry of Econ...

Leer +
Ver
December 2012

35 Urban Innovations We're Watching This Year

In the Global Innovation Series, presented by BMW i, Mashable highlights new technologies that will improve the urban experience. ...

Leer +